viernes, 22 de abril de 2016

El pescador

Elogiable es el esfuerzo de Alejandro Suárez y su equipo de rodar en Hong Kong y en cantonés esta espectacular producción, en la que intuimos menor presupuesto del aparente ya que los resultados de la postproducción son excelentes.
Enmarcado en el género fantástico no deja tocar otros temas, funcionando incluso mejor en la primera parte, más social y autóctona que en la previsible pero eficaz parte final de efectos especiales.
Un viejo pescador a punto de perder su medio de sustento de vida es se resiste a dejase engullir por el mundo globalizado del que el puerto de Hong Kong es un metafórico y perfecto escenario: las pequeñas embarcaciones tradicionales se combinan con grandes cargueros y los imponentes rascacielos, muestra del capitalismo que ataca a nuestro protagonista con alargados tentáculos, los últimos en forma de capos locales a los que ha de hacer cara el testarudo pescador. Decide luchar hasta el final por conservar su barco y hacerse a la mar para conseguir una captura que salde sus deudas, algo bastante improbable que le convierte en quijotesco personaje.

Él solo en la noche deberá luchar ahora contra un peligro más físico, un monstruo de las profundidades marinas cuyo valor metafórico realza la primera parte, y como ha demostrado a sus acreedores y vecinos, luchará hasta el límite de sus fuerzas para vencer al monstruo.
Un espectacular final con una excelente fotografía nocturna, gran uso del montaje y de la postproducción para convertir en real el peligro con maestría para solventar la falta de medios, hacen de este corto una magnífica carta de presentación. Lo único reprochable es que esta parte quizás esté demasiado alargada y los momentos de la lucha sean repetitivos, a lo que no ayuda que haya sólo un personaje que pese a que es admirable en su determinación no es especialmente carismático.
En cualquier caso, y volviendo a la metáfora, es encomiable la determinación con la que estos jóvenes españoles luchan contra superproducciones, usando sus propias armas para conseguir hacerse un hueco en el competitivo mundo del fantástico y del cine de acción, como ya habían conseguido con su también espectacular cortometraje bélico Hidden Soldier.

lunes, 21 de marzo de 2016

El corredor

El último ganador del Premio Goya al Mejor Cortometraje es una obra firmada por el laureado director José Luis Montesinos.
Un corto aparentemente sencillo pero con un guión muy bien construido que entretiene y nos mantiene envueltos en la intriga de este juego de casualidades y engaños con la crisis económica de fondo, pese a la previsibildad de la trama en la segunda mitad, aunque no tan importante ya que forma parte del mecanismo que el espectador haga sus cábalas sobre quien dice la verdad.

Un corredor de mediana edad se encuentra con un "elegante" hombre más joven, a quien no recuerda pese a haber sido su empleado anteriormente ¿o sí le recuerda? El más joven le culpa se haberle dejado en el paro, para lo cual el arruinado jefe tiene una justificación, su empresa fue víctima de la crisis y ahora está arruinado ¿o no?, el antiguo empleado le cree ¿o no? y así sucesivamente en un juego de posibles verdades e identidades que funciona a la perfección. Tecnicamente saca lo mejor del lugar donde está rodado, un muelle de un puerto deportivo que da vida al corto, el lugar límite donde los ricos se separan de la clase media en sus yates. Un exterior dinámico y vivo, algo poco común en el corto español, del que se saca gran partido con la profundidad de campo en puntuales momentos, lo que es de lo más destacable en la dirección de Montesinos, sencilla, realista y precisa, justo lo que el corto necesita. Además una ajustada dirección de actores saca lo necesario de los protagonistas, sobretodo de Miguel Ángel Jenner, el corredor; mientras que echamos en falta una interpretación más expresiva y gamberra en el personaje de Lluís Altés. El moderno pero no estridente montaje y la fría y funcional fotografía, con buen juego de enfoques y movimientos, ayudan a redondear un corto que si bien no es espectácular tampoco le hace falta.
En definitiva, una de nuestras opciones favoritas, un engranaje perfecto y con contenido social (aunque no de tan largo alcance), muy digno ganador del premio Goya.

miércoles, 2 de marzo de 2016

En la azotea


Desde la escuela de cine catalana ESCAC salen todos los años cortometrajes que trascienden por mucho su concepto de trabajo de clase. Y En la azotea es uno de ellos. Uno de los mejores cortos del año en el que el joven Damiá Serra Cauchetiez se perfila como un alumno con mucho futuro.

En la azotea es una pieza aparentemente sencilla, sobre todo en su guión. Unos adolescentes se reúnen en verano en una azotea para ver a una vecina de un edificio más bajo que toma el sol desnuda. Los jovenzuelos, algunos demasiado cerca de la infancia para conocer el verdadero deseo sexual, hacen todos los comentarios y bromas que los machitos de su edad hacen en grupo, presumiendo de su virilidad y de su libido. Pero quizás sea una pose en alguno de ellos. El prota prefiere mirar de reojo a un vecino, y su panda parece que le pilla.

Esta historia, además de su claro valor social y educativo, pues habla de homofobia y actitudes machistas, es un prodigio de narración. Crea suspense por saber que va a ocurrir si el secreto es descubierto, pero la historia va más allá y nos lleva a una situación emocionante de las que te congelan en el asiento cuando se exige la prueba de hombría, encaramarse a la barandilla poniendo en riesgo la vida. Una prueba que en el fondo no tiene nada que ver con la homosexualidad si no con la valentía y el ser consecuente con uno mismo.

La dirección del joven Damiá es modélica. Destaca sobre todo la dirección de actores, un prodigio ya que saca gran naturalidad de todos ellos dando gran veracidad a la historia, pero además consigue definir cada carácter. Nils Cardoner está sencillamente perfecto como el sensato y valiente chaval que oculta su secreto pero que aprende a ser honesto consigo mismo. Mientras que Roger Príncep, como el líder de los machitos, crea un personaje odioso al que para sorpresa, acaba dando un interesante nivel de ambigüedad.
No sólo mediante la interpretación se definen los personajes, y es  muy interesante como mediante la posición y distintos encuadres une en grupo (casi manada) a los chavales o los separa en los momentos en los que corresponde el guión. Unido a una puesta en escena dinámica y que consigue dominar la intriga y el retrato psicológico. Un bonito final pone el broche de oro a un trabajo de matrícula de honor.

La película, pese a su mensaje social, no es nada moralista y este aparece sin estar forzado ni edulcorado ni es nada artificial como tantos otros cortos a los que se le ve la intención, y pese a ser un proyecto de escuela es bastante valiente al presentar desnudos, un lenguaje bastante ordinario, personaje(s) gays y actitudes machistas en un entorno preadolescente.

jueves, 14 de enero de 2016

Los Cárpatos

Como es tendencia en el corto español, la nueva propuesta de Daniel Remón, es un cortometraje con unidad de espacio y tiempo. (Nota mental: ¿para ahorrar costes de producción? ¿Para cumplir con el gusto que triunfa en los festivales españoles? Bueno, en este caso la inteligente historia funciona bien así). Bien dirigido, muy bien interpretado, muy bien fotografiado. Una conversación entre dos hermanas a altas horas de la madrugada, tras una moderada noche de fiesta en la que la mayor ha bebido un poco de más... aunque se intuye que por haber tenido anteriormente problemas con el alcohol ese poco es demasiado.


Las dos mujeres están perfectamente interpretadas por las actrices, aunque no alcanzan el vuelo suficiente para sacarlas del estereotipo. Sonia Almarcha, una mujer de clase alta en crisis de los 50, que gracias al alcohol se desinhibe y cuenta a su hermana un secreto (o una mentira), cumple de sobra el complicado cometido de hacer creíble su estado de ebriedad. Cecilia Freire juega a la hermana responsable pero que trata de comprender, un poco como el papel de profesora que le dio fama en cierta serie de televisión.

Hay otro personaje, que no aparece. Un joven rumano muy presente en parte de la conversación y cuyo origen da lugar al título. El diálogo gira en torno a él, y a la prejuiciosidad de una hermana con respecto a la condición de inmigrante del este del chaval; y la pasión "ciega" o las ganas de aferrarse a cualquier cosa de la más mayor, que pretende huir con el chico ante la sorpresa y desconfianza de su interlocutora. El hábil guión funciona como un reloj y nos hace primero plantearnos si el romance es cierto; y si el rumano está enamorado o simplemente la ha seducido para aprovecharse económicamente de ella. Al final descubrimos que, de momento, ha robado la tele. Al final el prejuicio xenófobo vence y ese es el mensaje que queda en el corto. Otro delincuente del este. ¡Es que no hay que fiarse! Un corto sobre un rumano que chulea a una pija y la roba. Probablemente el guionista y director no sea ni consciente de esto... ni el público, que se quedará con que es una critica a las mujeres que representan. El ladrón no aparece en el corto, no tiene derecho a defenderse o a justificar sus acciones y lo que es peor, no tiene opción a salir del estereotipo por sí mismo. Que se decida hacer (y premiar) un corto con esta premisa es un curioso síntoma de nuestros tiempos. Si no hubiese desaparecido el televisor, todo hay que decirlo, hubiese sido muy diferente.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Septiembre

Corto a caballo entre el documental y la ficción, en la que el director se limita a seguir a una niña de once años en sus últimos días de vacaciones en un pueblo del interior de la península.
De carácter naturalista aunque no falto de una mirada lírica, este corto nos introduce en la subjetividad de una niña introvertida y tranquila de mirada profunda, que en ese momento del final de la infancia ante la pubertad, se muestra indiferente, más bien indolente, a algunos pequeños acontecimientos de sus vacaciones como las fiestas tradicionales en las que no siente ningún entusiasmo por su disfraz... aunque la mirada infantil se recupera ligeramente por pequeños detalles como la adquisición de chucherías en la tienda del pueblo.


Rafa Alberola elige una historia cuyo nudo narrativo es demasiado moroso y de escaso interés, bien sea ficción o documental, especialmente para la larga duración del corto; pero en cambio este débil hilo argumental consigue una interesante y envolvente atmósfera realzada por el excelente trabajo de fotografía de Guillermo Benet, que nos retrotrae a esos tiempos de verano ociosos de nuestras infancias a la perfección. Triunfador del festival Alcine y ganador del máximo premio, se trata de un corto cuyo principal merito es evocar pero que apostamos que no podremos recordar en unos meses.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Mañana no es otro día

El título que está triunfando en esta temporada es un nuevo corto con unidad de tiempo y espacio y con una problemas de pareja treintañera en crisis como eje argumental. Como tantos otros, sin ir más lejos anteriores trabajos del director. El hecho de estar protagonizado por Daniel Grao nos recuerda a otro éxito reciente, "Café para llevar". Lo más destacable es la integración de la situación que vive este matrimonio joven, sin hijos... pero con perro, en la crisis actual.

Esta pareja adquiere un carácter de retrato generacional con sus diálogos, y el corto sabe sacar partido al concepto temporal, ya que pese que se sabe que son chicos de hoy en día, curiosamente su hogar es de un tiempo pretérito, una decoración trasnochada... un salón que bien podría ser el de sus padres. Podría ser heredado, lo que recalcaría el tema crisis pese a que aparentemente trabajo no les falta (pero ni aún así podemos permitirnos un nuevo y moderno piso en el que formar una familia); o simplemente elegido así como metáfora. En cualquier caso nos obliga constantemente a mirar atrás y a comparar las dificultades conyugales de ahora con las de la generación anterior. 
Sin duda el corto mira al pasado, y también mira al futuro, ya referenciado en el título. Un futuro tan oscuro como el piso. Entre reproches intentan encontrar una salida para la angustia que viven juntos Nacho y Sandra. Hacer planes, tener un niño... Pero ya ni soñar pueden. Han de volver a un pasado reciente de su juventud, probablemente cuando se conocieron, y escapar juntos con ilusión con spoiler*** con drogas, en un final no por inesperado menos certero y generacional. La naturalidad con la que sale el tema es pasmosa y uno de los éxitos del coto.***
David Martín de los Santos maneja con madurez los tópicos que hacen que de mañana no es otro día un corto que es mucho más de lo que aparenta. Bien rodeado por profesionales, como los actores Daniel Grao y Ruth Díaz perfectos en su comedimiento, esperemos que fuera de nuestro país se reconozcan las virtudes de este trabajo que acaba de arrasar en Alcine.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

El aspirante

Las típicas novatadas en los colegios mayores españoles son un tema de debate y polémica. En España son defendidas bajo ese paraguas en el que se acogen barbaridades como la tauromaquia o tirar cabras de campanarios. En otros países estas pruebas y humillaciones son elegidas por el novato para entrar en una hermandad determinada, en nuestras universidades lo son simplemente para que te dejen en paz. Hay varios niveles, obviamente, pero las más agresivas y violentas son las más cinematográficas, y este año junto con la película Novatos de Pablo Aragües aparece el corto El aspirante, cuyo título confunde, quizás a propósito, con el objetivo de estas pruebas en los campus americanos.

Juan Gautier, curtido en el documental y en el corto de temática social (Metrópolis Ferry, Soy tan feliz...) nos ofrece un retrato vívido y feroz de esta costumbre, y consigue un gran realismo gracias a su perfecta puesta en escena, la acertada cámara en mano, el potente montaje y sobre todo gracias a las estupendas y realistas interpretaciones de su joven reparto. 

El problema del corto es que enseña todas las cartas en el momento uno, siendo una sucesión de situaciones impactantes donde los verdugos humillan a los novatos, los cuales, según su carácter y fuerza, las sobrellevan mejor o peor. Apenas hay trama ni progresión dramática. Uno de los novatos lleva la situación de forma distinta a los demás. Sin miedo, sin victimismos. Está dispuesto a pasar el trámite y contentar a los matones sin rechistar, aunque intuyendo su violencia y su agresividad. Y pese a lo esperado los veteranos se ensañan más con él, dispuestos a hundir a aquel que quiere parecerse a ellos y que saben que un día podrá hacerles sombra. Y obviamente, cuando los niveles de humillación suben, y especialmente cuando tocan la masculinidad del protagonista, la situación se complica y el aspirante se revela como lo que es, un igual que los otros, y decide saltarse el trámite de las novatadas para pelear desde el mismo nivel.
Patrick Criado como protagonista está perfecto, es un actor de una fuerza inusual y de grandes matices. Y en general todo el reparto es perfecto, con mención especial para Pepe Lorente, que clava el tipo de abusón pijo tan español, y para Ahmed Younoussi, que en su contradicción da verdaderamente miedo.
Finalmente el corto pone en foco el tema de las novatadas, pero no queda clara su intención. Si bien al final hay una especie de epílogo con las otras víctimas, no aporta ninguna solución ni propuesta al tema, y queda más como un estudio del abuso de poder y la agresividad que como una crítica con mensaje social.
Esa ambigüedad unida al poco desarrollo del guión deja la sensación de que el corto podría haber dado más de sí.